Mindfulness se conoce en español como atención plena. Este tipo de atención no consiste en prestar más atención sino en hacerlo de una manera diferente.

 

    En la sociedad en la que vivimos, nos vemos bombardeados continuamente por estímulos que reclaman nuestra atención. De esta manera si no entrenamos nuestra atención, podemos vernos sumidos en un ajetreo mental que nos aleja de aquello que está sucediendo en el presente. Por ejemplo, podemos estar en la cama y en lugar de relajarnos estar sumidos en un remolino de pensamientos sobre lo que tenemos que hacer al día siguiente o sobre los problemas que hemos tenido ese día; o estar con nuestros hijos sin prestarles verdadera atención al vernos inmersos en nuestros problemas en lugar de disfrutar de ellos. Esto es especialmente importante cuando nos enfrentamos a emociones que nos resultan dolorosas como por ejemplo la tristeza, la ansiedad o el miedo y nos dejamos arrastrar por ellas.

 

      Con la atención plena aprendemos a relacionarnos con todo aquello que está pasando en el momento presente, en nuestro “aquí y ahora”, de una forma más eficaz para así poder actuar de una manera acorde con la vida que elegimos vivir.

 

    Dentro de la terapia ACT el Mindfulness es una herramienta imprescindible en el proceso de aprendizaje de nuevas habilidades que nos permitan conseguir una vida más plena.